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Mª Dolores del Pino De voluntaria en asilos, a Jefa de Sección de Nefrología en Torrecárdenas.
“Estudie medicina porque siempre tuve la necesidad de hacer algo por los demás”
La doctora califica de “admirable” la labor que realiza ALCER Almería.
Humana. Esta es la palabra que mejor define a la doctora del Pino. María Dolores del Pino, es en la actualidad Jefa de Sección de Nefrología del Complejo Hospitalario Torrecárdenas, en Almería. Tuvo claro desde siempre su vocación por ayudar a los demás, por eso durante la adolescencia dedicó parte de su tiempo como voluntaria, a colaborar en asilos, en las Hermanitas de la caridad, o con personas con síndrome down. “Siempre tuve la necesidad de hacer algo por los demás, por eso busqué una carrera en la que aportar algo, porque para mi la relación humana es lo más importante”. Junto a sus dos hijas y su marido, compañero de profesión, forma un equipo “casi perfecto” en el que las grandes decisiones, se toman siempre fruto del consenso, por lo que intenta que en el trabajo sea “exactamente igual”-dice- “mis compañeros son mi otra gran familia”.
Pregunta: A las 8.30 de la mañana comienza la jornada laboral en el área de Nefrología, ¿cómo es un día de trabajo? Respuesta: Lo primero que hacemos, en este caso hoy porque es lunes y acabamos de llegar del fin de semana, es una reunión, para saber como ha ido todo durante los días de descanso y conocer las incidencias. Después cada médico recoge el informe de sus pacientes y comentamos siempre entre todos los casos clínicos complicados, siempre tomamos decisiones conjuntas, por eso digo que el trabajo en equipo es muy importante. A veces, con todo esto, no nos da tiempo para el desayuno, como hoy,-dice entre risas-, pero lo más importante es dejar todo listo y bien especificado para cuando llegue el relevo de la tarde.
P: ¿Cómo ve la labor que realizan asociaciones como ALCER Almería? R: Admirable porque siempre cubren aspectos en los que el sistema sanitario es insuficiente. Asociaciones y médicos tenemos que sentarnos siempre a hablar para ver cuál es la mejor forma de ayudar a los pacientes, creo que no debemos perder nunca de vista ese objetivo.
P: ¿Cómo cree que podríamos mejorar? R: Quizá, si tuviésemos más tiempo, podríamos realizar reuniones multidisciplinares en las que todos los profesionales que forman parte de ALCER (presidente, psicólogos, trabajadores sociales…) y de la unidad de hemodiálisis (enfermeros, médicos del hospital…) pudiésemos poner nuestras impresiones encima de la mesa, para exponer las necesidades que se han detectado, me encantaría que en un futuro próximo pudiésemos hacerlo.
P: María Dolores, cuándo se le comunica a un paciente que tiene enfermedad renal, ¿cuál es la primera pregunta….cuánto tiempo voy a vivir? R: Afortunadamente, no –dice sonriendo-. La información es muy importante en ese momento, hay que tener mucho tacto, porque no podemos tirar la vida de una persona por los suelos. El paciente renal pasa por una etapa psicológica muy dura en ese momento, por eso a veces lo más importante es comprender que las personas necesitamos tiempo para aceptar esa nueva situación, aún así, yo siempre digo que a la enfermedad hay que mirarla con optimismo.
P: ¿Cómo cambia la vida del enfermo y de la familia a partir de ese momento? R: Cambia todo, dieta, restricciones, horarios… ya no puedes hacer lo que hacías antes, pero por eso no se acaba el mundo. De ahí que sea muy importante la ayuda psicológica y sobre todo que la familia esté unida y contribuya a que la nueva situación se aproxime lo máximo posible a la normalidad de la vida cotidiana.
P: ¿Existen mitos aún, sobre la enfermedad mental? R: Algunos hay, aunque afortunadamente van desapareciendo. Los tratamientos han evolucionado mucho, antes se decía que el enfermo de riñón tenía los ojos amarillentos y la piel terrosa, ya no, ahora salvo casos especiales, la persona que tiene enfermedad de riñón pasa desapercibida.
P: ¿En Almería los enfermos de riñón responden a algún perfil especial? R: En general el paciente de diálisis es cada vez mayor, de 63 o 65 años en adelante, y cuanta más edad más enfermedades por lo que el tratamiento se hace más complicado. Además, cada vez hay más diabéticos, un 20% de los enfermos que tratamos tienen diabetes, pero ya digo, esto es lo más habitual. Sin embargo, si destacaría que tenemos un alto porcentaje de inmigrantes, un 20%, y esta cifra si que es más alta que en otras comunidades.
P: ¿Cuáles son los tratamientos más exitosos que se están realizando? R: Se está trabajando mucho en trasplante, sobre todo con donante vivo, ya que se está viendo que es una opción magnífica, por eso se está trabajando a diario en el sentido de informar a los pacientes y a sus familias, cualquier persona que pueda donar uno de sus riñones, va a vivir perfectamente con uno solo. Por otra parte, hay varios estudios en marcha de nutrición y anemia, nuevas técnicas de diálisis, trasplante y biopsia renal.
P: Concretamente, en Torrecárdenas ¿hay alguna novedad para el próximo año? R: Se está trabajando mucho y muy bien en investigación. Aquí sólo falta que Torrecárdenas pueda ser un hospital trasplantador que no tenga que derivar a sus pacientes a Málaga o Granada para esta intervención, espero que podamos lograrlo pronto.
P: Y ya para terminar, conjugando su labor profesional con la de madre, ¿qué le diría a una hija suya, si le detectasen enfermedad de riñón? R: Según la edad hay que afrontar las cosas de una manera. Con los adolescentes es más difícil. Si fuese la pequeña, le diría de cambiar ciertas cosas para vivir bien y mucho tiempo. Tendríamos que cambiar también las cosas en casa, sin que tampoco ella lo notase demasiado, pero sobre todo asumir el tema en familia, juntos, porque el viaje es muy largo. La verdad, -dice llevada por el sentimiento-, la entrega de las madres en estos casos es admirable. |